CanariasSUMA

Un espacio abierto a afiliados, simpatizantes, militantes y la ciudadanía en general.


¿Qué puedes hacer para arreglar las cosas? ¿Qué cambios nos propones? ¿Cómo podemos mejorar las cosas?


OPINA EXPRÉSATE PARTICIPA

La comunicación se ha convertido en pilar y motor de la participación ciudadana en cualquier actividad, también en la política la optimización de las estrategias de comunicación no sólo aumenta la influencia en la opinión pública, sino que pueden promover el deseo de participar activamente a la población no vinculada a la organización, pero con gran sintonía en asuntos de relevancia para Canarias.

La elaboración y publicación de la agenda de partido detallando la actividad, compromisos y retos en asuntos concretos, o la coordinación de acciones públicas abiertas, ha de ser accesible no sólo a las personas con afiliación o simpatizantes de la organización, sino a la ciudadanía en general.

Comunicación y participación son hoy conceptos que van de la mano para establecer un nuevo modelo, el de “partido abierto”, el de una organización cuya relación con la ciudadanía satisfaga demandas, incorpore talentos, innove en todas sus áreas, y contribuya a definir las estructuras políticas que demanda la actualidad, con una visión desde fuera a dentro crítica y valiente, sembrando elementos para la confianza y la credibilidad hoy en crisis.

Coalición Canaria reforzará todos los canales de comunicación con contenidos destinados a la participación de la ciudadanía, ya sea en al ámbito de la difusión de nuestra actividad, deliberación de asuntos de trascendencia, frecuentes testeos de opinión, encuestas, o en la promoción de acciones y debates públicos.

El cambio fundamental es que la ciudadanía perciba que la comunicación de nuestra organización deja de ser solo informativa para reforzar el carácter participativo y consultivo. Tenemos la obligación y podemos conocer, de primera mano y en tiempo real, la opinión que nuestras acciones generan, la afectación de cada una de ellas en positivo o negativo a nuestra marca y cualesquiera otras consecuencias que pudieran derivarse de las mismas.

La fuente de esa información es la calle; hay que abrir puertas y ventanas para escucharla mejor y permitirle mejores accesos, hay que acompañarla en momentos de importancia clave en nuestra comunidad y en los asuntos más cotidianos.

No podemos esperar a los resultados que se producen en la convocatoria de elecciones cada cuatro años, con un mejor conocimiento de la prioridades ciudadanas, con una mejor y más estrecha relación con la ciudadanía, no hay resultados “inesperados”. La apertura a la participación nos permitirá tomar el pulso a la calle de manera más efectiva, nos advertirá y nos permitirá actuar y prever con tiempo suficiente.

Para crear canales y mecanismos atractivos debemos ir en busca del potencial participativo de la ciudadanía moderna. Es imprescindible adaptar nuestra estructura y funcionamiento y para ello debemos poner en marcha una Plataforma de Participación Ciudadana a la que se pueda acceder desde la nueva web del Partido o de manera directa.

Si la información de la actualidad es vista como un objeto a controlar porque da poder, en el futuro será vista como el mejor recurso para habilitar la participación ciudadana, racionalizar recursos, y facilitar más y mejores soluciones consensuadas a los problemas y necesidades colectivas.

El desafío radica en alcanzar la efectividad de una doble vía que sitúe con igual importancia la información Partido a Ciudadanía que la de Ciudadanía a Partido; una comunicación bidireccional que deje de ver a la ciudadanía como sujeto pasivo de la comunidad y sus procesos de cambio. La ciudadanía es la primera y última beneficiaria de todo nuestro trabajo, por tanto será protagonista y motor en la gestión del cambio que necesitamos.

La verticalidad de la comunicación actual tendrá que convertirse en horizontalidad, el trabajo participativo habrá de fluir e instaurarse a través de todas las comisiones sectoriales con canales abiertos, democráticos, participativos, en los que la crítica sea vista como información clave para la reacción y mejora.

Habrá que promover interacción, la participación presencial en torno a foros territoriales para dialogar en primera persona con la ciudadanía, recogiendo la opinión la preocupación in situ, recorriendo con ellos el territorio y localizando a colectivos referentes en una u otra materia, priorizando el  proceso de lucha por objetivos comunes, en el que la ciudadanía que se define como “apolítica”, no simpatizante ni afiliada esté interesada en contarnos su visión de las cosas y contribuir a la consecución de los objetivos compartidos, interés último de todos y todas.

El objetivo de los cambios propuestos están orientados a pasar de una coexistencia pasiva con la ciudadanía, como meros sujetos receptores de  las acciones, a una participación activa que permita entre otras cosas, incorporarla en la discusión de políticas, planes, acciones y retos.

El Diálogo permanente con la ciudadanía es básico para la supervivencia de cualquier movimiento social y político, clave para el crecimiento de los mismos y su actualización permanente.