“Hasta siempre compañero”

“Quienes mejor lo conocían recuerdan de él a un ser humano imprescindible; un ejemplo de político de altura de miras, un hombre siempre dispuesto a pensar en el futuro y a poner el hombro en el presente”

Victoriano Ríos (La Laguna, Tenerife-1930), que hoy nos ha dejado a la edad de 87 años, ha sido sin duda una de las figuras más relevantes y generosas del nacionalismo canario, del que somos herederos todos los ciudadanos de estas Islas. Ideólogo del moderno nacionalismo, defendió la condición de Canarias como archipiélago y el mar que nos rodea como parte del territorio. Nos ha dejado un nacionalista convencido de nuestras singularidades que luchó por mejorar las condiciones de vida de todos los canari@s.

Siempre supo anteponer los intereses generales a los particulares. Su generosidad y talante de concordia fueron claves durante su mandato como presidente de las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC), organización política que aglutinaba a las formaciones insularistas, para que distintas fuerzas políticas con diferentes visiones de Canarias dejaran a un lado las siglas y se unieran dando lugar a Coalición Canaria tal y como la conocemos hoy en día.

Durante su dilatada trayectoria vital tuvo tiempo para dedicarse a la política, pero también a la medicina y la docencia universitaria. Como servidor público, Victoriano Ríos desarrolló su carrera política primero como diputado de CC por Tenerife desde 1987 y, posteriormente, como presidente del Parlamento de Canarias en la II y III Legislatura y senador de la Comunidad Autónoma en la IV y V Legislatura. Acabada esa etapa en la Cámara Alta sería elegido nuevamente diputado por la Isla de Tenerife. Hasta su fallecimiento fue primer miembro de Honor de Coalición Canaria.

Doctor en Medicina por la Universidad de Madrid y médico de profesión, Ríos ejerció como profesor titular de Patología y Clínica Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna, además de ser Jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario de Canarias. Esa fue su otra gran pasión en la vida.

En el aspecto personal, Victoriano Ríos era un fuera de serie. Un maestro afable, gran conversador, bondadoso y buena persona. Un hombre excepcional del que todos aprendimos mucho. Sus enseñanzas nos acompañarán siempre. En la distancia corta Victoriano Ríos hacía gala de su enseñanzas nos acomel trmendo esno Ra Cnerife y posteriormente n el futuro y a poner el hombre en el presente. y del trmendo escompromiso, coherencia política e integridad, valores que despertaban respeto y admiración. Su muerte deja un gran vacío.

Victoriano Ríos pertenece a esa brillante y gran generación de políticos canarios que se van marchando; nos toca honrar su memoria y cuidar su herencia. Comprometido con su tierra, siempre se mostró serio y cabal cuando se trataba de trabajar para los ciudadanos. Sin duda, su trayectoria política está incluida en la memoria de algunas de las cosas importantes de la segunda mitad del siglo XX en Canarias.

Quienes mejor lo conocían recuerdan de él a un ser humano imprescindible; un ejemplo de político de altura de miras, un hombre siempre dispuesto a pensar en el futuro y a poner el hombro en el presente. Su sentimiento nacionalista está plasmado en cada frase que pronunció, en cada proyecto que imaginó para su tierra a la que amaba profundamente. El Nacionalismo ha perdido un pilar esencial, pero su memoria pervivirá. Las nuevas generaciones nacionalistas sabrán honrar su nombre y su trabajo.

Victoriano Ríos será un referente para todos los nacionalistas canarios. Un hombre que luchó por la identidad nacional canaria y el reconocimiento de nuestro mar como parte de nuestro territorio. Hoy nos ha dicho adiós, pero Victoriano nos acompañará siempre. Descansa en Paz Compañero.

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